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domingo, 12 de noviembre de 2006

No Sex



Lo he intentado todo. Cena a la luz de las velas, masajes, películas eróticas. Estoy pensando seriamente en comprar un vibrador. No para reemplazar a mi amorcito, sino para ver si el chiche nuevo lo incita a jugar.Pero nada da resultado.


Al principio de nuestra relación él tenía algunos problemas de performance. Es bastante pequeño "ahí", y lo inhibian las luces encendidas. Con el tiempo ya no fué la erección el problema sino su orgasmo, no había manera de que llegara y obviamente lo frustraba mucho. Fue entonces cuando decidí que la situación merecía artillería pesada y saqué a relucir todos los trucos aprendidos en años de leer revistas femeninas. Usé las manos, la lengua, geles, ataduras, crema chantilly, y hasta un par de zanahorias hasta que el muchacho terminó (en ambos sentidos de la palabra) gritando "GRACIAS COSMOPOLITAN".


Y ese fue el comienzo del fin. Ahora que parecía estar hecho de concreto y explotaba cada vez como la bomba de Nagasaki, empezó a preocuparse por los embarazos no deseados. No importó que yo le asegurara una y mil veces que no era un día fertil, habia recordado tomar todas mis pastillas y usabamos condón. En lo mejor de la noche, o la siesta (whatever) la idea lo aterraba y la "temperatura" se iba a bajo cero.


Mis penurias en materia sexual nunca "acaban". Su última neurosis es la falta de ganas. Que el estress, que el cigarrillo, que tiene sueño, que le duele la panza. Ya me sé todas las excusas por orden alfabético. Lo peor es que todas comienzan con un "no te ofendas":


  • "No te ofensa pero mañana me tengo que levantar temprano".

  • " No te ofendas pero tuve un día terrible"

  • "No te ofendas pero discutí con mi mamá por teléfono.

Y yo que me había puesto la mejor ropa interior, depilado y hecho la cabeza durante todo el día, saco las manos -de donde sea que las tuviera- en el momento que se dá cuenta que quiero acción. (Usualmente es su cuello porque le estoy dando masajes y siempre tira la frase matadora antes de que se me ocurra ir mas lejos).


No me ofendo pero es dificil no sentirse herida, poco deseable, no amada, frustrada y triste. Hata enojada conmigo misma por no haber sabido elegir el momento, el lugar, o como erotizarlo para que no pueda decir que no. Y además de todo eso me siento cómo la peor amante de la tierra si ni siquiera mi propio novio, con quién comparto la cama cada noche y la ducha de vez en cuando, quiere cojerme.