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lunes, 13 de noviembre de 2006

Por qué los lunes quiero mandar a mi novio a la m...?


Fue un fin de semana catastrófico. Yo intentando hacer algo juntos: conversar, cenar, ver una película y EMANUEL -como siempre- hipnotizado frente a la computadora. Es adicto a los malditos juegos y no para de matar a Lara Croft una y otra vez. Cada vez que creo que va a terminar un nivel , la estúpida Lady Croft se ahoga, o algo peor, y yo junto mas y mas ganas de tirar el monitor por la ventana. Se pasa horas sentado con ella y a decir verdad la única vez en que lo he escuchado usar la palabra "novia" fue refiriéndose a su PC

Lo único bueno del finde me pasó el sábado a la tarde. Iba caminando por el centro cuando escucho una voz extrañamente familiar:

-Cómo le va, señorita? - levanto la mirada y ahí estaba él. Me tomó un segundo reconocerlo y el nombre no me vino a la memoria enseguida asi que opté por un diplomático:

-Hola! Tanto tiempo! -él muchacho rubio me sonreía y yo me estrujaba las neuronas para saber de donde lo conocía.

-Cómo estás?- pregunta de rigor y contestación de obligada: -Todo bien!
Aunque me hubiese gustado ver su cara si le contestaba: - Hace 1 mes que mi novio no me la pone. Y vos?
-Viajando mucho- Ahí fué cuando me dí cuenta. Era Octavio, un compañero de facultad al que le perdí el rastro cuando se canbió de carrera.Nunca fue Brad Pitt (ni siquiera llega a Adam Sandler) pero teníamos un sentido del humor muy parecido y eso me gustaba.

En resumidas cuentas; me dió su dirección de e-mail y he estado desde entonces dandole vueltas al asunto: "Escribirle o no escribirle? He ahí la cuestión." De que podría hablarle? No trabajo, no estudio, no tengo ningún hobby interesante como para contarle que escalé el Aconcagua o algo así. Y no quiero decirle que estoy de novia... todavía. Tal vez para cuando arreglemos un encuentro ya me haya hartado de intentar resucitarle la libído a Emanuel y esté lista para ser consolada por mi reciente rompimiento.